jueves, mayo 11, 2006

miércoles, mayo 10, 2006

LIBERTAD A TOD@S L@S PRES@S POLITICOS MAPUCHES AHORA !!!!





LIBERTXD O MUERTE

COMUNICADO PUBLICO


En Temuco territorio mapuche a domingo 7 de mayo del 2006 a 56 días de huelga de hambre.


Los presos políticos mapuches recluidos en la enfermería de la cárcel de Temuco deseamos denunciar a la opinión pública los maltratos y torturas psicológicas a las que hemos sido expuestos estos días por nuestro justo derecho a tener justicia:


1º Fuimos trasladados a la fuerza y en nuestra contra desde Angol a la enfermería de Temuco. Días antes se nos había planteado la idea de la enfermería por que tenia mayores comodidades, equipamientos y personal medico las 24 hrs. pero nosotros nos negamos. Al llegar a Temuco fuimos forzados algunos al suero y otros de tanta resistencia no pudieron con ello, incluso hubo quebradura de vidrios y tazas por lo mismo, lo que significo dormir encadenados a la cama toda la noche y solo antes de la visita se llevaron las cadenas. Una de las peticiones es permanecer siempre juntos los 4 y en esos días la lamieng Chepa fue aislada de nosotros y solo podía hablarnos en visitas lo que también tuvimos que hacer fuerte resistencia para que estuviera con nosotros.


2º Que aun no entendemos por que nos trajeron a Temuco violentados si aquí estamos sufriendo todos los días. Estamos con otros internos, enfermos con enfermedades que pueden afectar nuestra salud. También los servicios higiénicos están en mal estado y en pésimo estado. Pero lo peor es la tortura diaria del olor de la comida y el pan caliente, ya que las comidas son repartidas en la misma sala donde estamos, después de tanto alegar pusieron un biombo lo que solo oculta parte de la visión. Por lo menos no vemos como comen los presos, pero el olor lo seguimos sintiendo lo que nos hace arder el estomago donde se llena nuestra boca de agua (aquí abajo es el rancho de la cárcel y la panadería)


3º Que ayer como a las 18 horas fuimos sacados en contra de nuestra voluntad, con extrema violencia y brutalidad para según ellos “salvarnos la vida”, con un gran operativo, lamentablemente nosotros cuatro somos mapuche firmes, decididos y guerreros crecidos con comida buena, comida de comunidad lo que nos hace seguir resistiendo nuestro cuerpo.
¿Y que pasó? nos enviaron de nuevo a esta enfermería sin suero para algunos, todos molidos y apaleados para “salvarnos la vida” por eso nuestra gente se enfureció y llegaron al hospital y luego a la cárcel. También entro nuestra madre y algunos hermanos con abogado para ver como estabamos, así que nos constataron lesiones y los golpes de piernas y brazos que recibimos. “todo esto quedo grabado por gendarmería desde que salimos hasta que llegamos”


Por esto nosotros queremos llamar a todo nuestro pueblo a todas las comunidades de la resistencia, a las organizaciones mapuche no importando quien sea, a todo mapuche, a todo mapuche urbano, a todo hombre y mujer que tiene conciencia a hacer fuerza al lado nuestro, por que nosotros estamos defendiendo nuestro derecho a tener justicia, defendemos el derecho que tiene nuestro pueblo a la tierra y libertad, por eso:

“LIBERTAD O MUERTE” A TODOS LOS PRESOS POLITICOS MAPUCHE

Juan Patricio Marileo Jaime Marileo
Juan Carlos Huenulao Patricia Troncoso

jueves, mayo 04, 2006

cambiando el mundo




Que el toro estoque al matador,
que el preso encierre al guardián,
que el sultán deje su trono al patán,
que quede tuerto el don Juan,
que arda el hielo y que el fuego calme la sed,
que solo vea el cielo y que en el juego se pueda perder,
que la única red que exista sea la del trapecista,
que sonría el pesimista, que exploten los terroristas,
que hable el mudo y que todos los charlatanes
tengan en la boca un nudo, que todo se vuelva crudo,
que el vagabundo visite el banco del parque
y que el banquero duerma en el banco del parque,
que solo sean de cerveza los tanques,
que el pez pesque al pescador,
que el tigre dome al domador,
que se guiñen los ojos y no para apuntar mejor,
que el emigrante maltrate al policía,
que de noche salga el sol y que de día
queden las calles vacías, que se rompan las cruces
y se abran las jaulas, que se eduque en la calle
y se cierren las aulas, que las pistolas y rifles
solo disparen agua, que no exista la palabra guerrilla
en Nicaragua, que solo se diseñen modas y no drogas,
que María y que Juana puedan celebrar sus bodas,
que mañana sea ayer y que el tiempo se pare,
que en las montañas se nade y se camine en los mares,
que mueran los vividores que vivan los moribundos, de la N hasta la S

Chorus:
cambiando el mundo de la N hasta la S,
cambiando el mundo desde el cero al infinito,
cambiando el mundo desde mi mente a tu mente, cambiando el mundo(repeat)

Verse 2:
Que, que la televisión se prohiba
y el hachís se legalice,
que no pueda arrepentirme
de aquellas cosas que hice,
que el sur sea el norte y que el norte sea el sur,
que el cielo se transforme en gris
que la tierra se vuelva azul,
que se llore en los partos y se sonría
en los funerales, que la vida entre hormigón
y cristales no esté tan llena de males,
que los ricos y famosos sean pobres desesperados,
que crezcan los prados, que derrumben los helados,
que solo venga al mundo aquel que quiera venir,
que yo pueda salir de este cuerpo en el que
me tocó vivir, que Africa sea tierra mágica
y no trágica, que rompan las ebasticas,
que lo diferente no provoque miedo,
que se digan mas te quieros que el amor gane al dinero,
que los niños recuerden y que jueguen los ancianos,
que los villanos sean héroes que los héroes sean villanos,
que no suenen sirenas, que no se escuchen penas,
que deje de fluir el rencor por nuestras venas,
que el negro sea blanco y que el macho sea gay,
que el indegente se convierta en el sultán de Brunei,
que aquel que pida una mano no reciba puños,
que se borren mis heridas, cicatrices y rasguños,
que Satán sea piadoso y que Cristo sea inmundo, desde el cero al infinito....

Chorus

(Nach Scratch) Escucha bien
la gente mas viva y mas sabia
es a la gente que menos tomamos
en cuenta, yo seguiré con mis
pies pegados al suelo aunque
siempre mirando al cielo,
intentando cambiar el mundo
con mis versos, con grandes
versos cargados de hip-hop hasta los huesos...

Chorus

miércoles, mayo 03, 2006

Odio

de día y de noche yo siento odio...


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domingo, abril 30, 2006

Héroe


pinochet
Originally uploaded by Water Tower Pisan.
jajaja, amable.

viernes, abril 28, 2006

hasta en otros lado

Hasta en otros lados circula mas informacion que en chile sobre las luchas sociales, una mierda de pais, una mierda de medios,

Bombs and Shields

Valparaiso, Chile - Demonstrators smashed television sets to protest a news media blackout of the case of four indigenous political prisoners, Juan Patricio Marileo Saravia, Florencio Jaime Marileo Saravia, Juan Carlos Huenulao Lienmil and Patricia Troncoso Robles (known as "La Chepa"), who have been on hunger strike since March 13th. Their banner read: "Mapuche political prisoners on hunger strike for 46 days, not one news item on TV. Why?".

Riots broke out at a solidarity protest earlier in the month outside The University of La Frontera (UFRO) in Temuco. The four have also won the support of international human rights and political prisoner support groups, and even a Chilean senator. The four indigenous activists were convicted, under harsh anti-terrorism laws, for a December, 2001 act of arson that destroyed 100 hectares (247 acres) of mono-crop pine plantations near Ercilla. The trees were planted by the Forestal Mininco Company on land that the Mapuche Indians claimed an ancestral right to.

April 28, 2006 08:37 AM



mejor lea:


chile. indymedia.orgchile. indymedia.orgchile. indymedia.orgchile. indymedia.orgchile. indymedia.orgchile. indymedia.orgchile. indymedia.orgchile. indymedia.orgchile. indymedia.orgchile. indymedia.orgchile. indymedia.orgchile. indymedia.orgchile. indymedia.orgchile. indymedia.org

lunes, abril 17, 2006

Urbi et orbi

Nuevo mensaje urbi et orbi, ahora si que si todos seremos mejores... ¡ahora si!

lunes, abril 10, 2006

La revolución española y la perspectiva del anarquismo.

El siguiente texto apunta sobre algunos aspectos del fracaso en la guerra civil, desde la perspectiva anarquista. Constituye un extracto altamente lúcido, interesante y bien informado, dando nuevas perspectivas sobre el tema, aun cuando sólo sea un breve análisis.
El enemigo (Fragmento):
La revolución española no sólo se enfrentó con Franco y el ejército que estaba bajo su mando. Sus enemigos actuaban también desde el primer día dentro del propio campo de la revolución. En julio de 1936 los anarquistas se hallaron comprimidos en una coalición son sus enemigos hereditarios. La inconsistencia de esta unión era evidente. La CNT-FAI luchaba contra los fascistas, lado a lado con los restos de un ejército y una policía que poco antes había organizado batidas en contra suya. Lluís Companys se sentaba en su palacio gubernamental frente a uno hombres a quienes había ordenado encarcelar durante años. La República española alardeó durante toda la guerra civil de su legitimidad y su fidelidad a la constitución; se distinguía entre “rebeldes”, o sea los generales golpistas, y “leales”, es decir los defensores de la República. Sin embargo, la fuerza principal de la resistencia, los anarquistas, eran totalmente ajenos a esa lealtad a un Estado al cual antes bien habían despreciado con todo su corazón y combatido con todas sus fuerzas. Sólo para los auténticos “republicanos”, es decir los partidos burgueses de centro y sus aliados, los socialdemócratas, era la disputa armada una guerra defensiva: ellos querían mantener el status quo anterior, y el poder del Estado en sus manos, y con ello también el dominio de clase, por el cual respondían contra las pretensiones de los fascistas. Sin embargo no se oponían a totalmente a un compromiso o acuerdo con el enemigo. En cambio, la CNT-FAI, como vanguardia organizada del proletariado urbano y rural, quería hacer cuentas claras. Su lucha era ofensiva. Su objetivo era una nueva sociedad. Para lograr este objetivo había que desembarazarse del Estado débil y manifiestamente desahuciado de la pequeña burguesía y sus partidos. Fieles a sus principios, los anarquistas se proponían abolir al Estado como tal, y erigir en España un reino de libertad. Para ellos no podían contar, por supuesto, con el pequeño Partido Comunista español; desde el principio éste se había puesto resueltamente al lado de los republicanos burgueses. Las contradicciones en el propio campo eran irreconciliables; la guerra civil dentro de la Guerra Civil era una amenaza permanente. En cambio, Franco logró disimular y reprimir las oposiciones existentes en su sector (entre la junta militar y la Falange, y entre los partidarios de los Borbones y los carlistas). Exteriormente aparecía la imagen de una unidad monolítica: “Un Estado. Un país. Un caudillo.”

Los generales descartaban la posibilidad de que el pueblo español emprendiera una guerra contra ellos. Su confianza se basaba en la superioridad material del ejército. Todo recuento de tropas, medios económicos, fusiles y municiones, aviones y tanques, conducía a la misma conclusión: que la resistencia contra Franco era inútil. Pero todas las revoluciones tienen que enfrentar un enemigo militarmente superior. El pueblo que resuelve derribar violentamente el poder estatal se enfrenta siempre a un ejército incomparablemente mejor adiestrado y armado. Mientras las tropas permanezcan “leales” y obedezcan a sus superiores, no hay posibilidades de éxito. La fuerza política es decisiva para el resultado de la lucha. “Es indudable que el destino de toda revolución se decide, en cierta etapa, a través de un cambio en la moral del ejército”, dice Trotski en su Historia de la Revolución Rusa. “Los soldados en su mayoría son tanto más capaces de dar vuelta sus bayonetas o de pararse con ellas al pueblo, cuanto más convencidos estén que los insurrectos se han levantado de verdad; que no se trata sólo de una manifestación, después de la cual hay que regresar al cuartel a rendir cuentas; que es una lucha de vida o muerte y que el pueblo está en condiciones de vencer si se unen a él”. De ello se deduce que la victoria de Franco no se explica, o en todo caso no se explica únicamente, por su superioridad material, la ayuda de potencias extranjeras, y el terror y la violencia en el interior. Es evidente que el fascismo puso en acción también en España, fuertes motivaciones ideológicas. El papel que desempeñó este factor en la derrota de la revolución española ha sido subestimado con frecuencia. Pero es preciso tomarlo en cuenta.

La plataforma ideológica de los anarquistas era simple hasta el primitivismo, era comprensible a primera vista para quienes vivían de su propio trabajo, y tan racional que se ofrecía al examen de la práctica; no sólo permitía una crítica inmediata, sino que estimulaba del modo más ingenuo. Los anarquistas siempre estuvieron alejados de la tradicional cautela de los marxistas, que contaban con incalculables e ininteligibles periodos de transformación. Su convicción absoluta y la espontaneidad con que prometen saltar al reino de la libertad, los fortalece y da alas a las fantasías de sus adeptos, mientras no haya pasado el examen de la práctica. Pero tan pronto como la revolución obtiene sus primeras victorias y tropieza con las interminables dificultades de la construcción, se demuestra su debilidad política. La confianza de las masas se convierte en desmoralización cuando la gran promesa no puede ser cumplida, cuando la práctica falsifica a la ideología.

La firmeza de los principios de los anarquistas se vuelve entonces contra ellos. Los dirigentes de la CNT-FAI no eran corruptos; esto es evidente. La mayoría de ellos eran obreros; la organización no les pagaba; eran todo lo contrario del jerarca, del capitulador o del burócrata. Pero la moral incondicional que se exigían a si mismos y al movimiento, contribuyó a su ruina. Ésta se volvió contra ellos en forma de dudas corrosivas y escrupulosas demoras tan pronto como se les exigió que dieran el primer paso táctico en el camino del poder. Eran incapaces de desarrollar una política de alianzas. Se enredaron en las alternativas inexorables de su propia ideología.

En cambio, las promesas del fascismo estaban más allá de toda práctica posible, desde el principio. Se excluía un conflicto con la realidad social. ¿Quién podría definir racionalmente lo que exige el honor a la nación española o a qué aspiran los deseos de la Santa Virgen? El cielo no suele desautorizar a sus beneficiarios ideológicos. Cuanto más trascendentales son los valores que invoca una ideología, tanto más grande suele ser la falta de escrúpulos de sus defensores. El cristianismo de Franco fue, en efecto, uno de los puntales ideológicos más firmes de la España franquista; el otro fue el “nacionalismo”, que se manifestó al internacionalizarse la guerra. En tercer lugar, el bando nacional supo también enarbolar el atractivo señuelo de la tradición, del pasado glorioso, que procuró traer al presente actualizando gran parte de sus sofismas o de sus innegables realidades.

Fue precisamente la total irracionalidad de sus consignas lo que favoreció la fascinación ideológica del fascismo. En España, como antes lo había hecho en Italia y Alemania, el fascismo activó fuerzas inconscientes en cuya existencia la izquierda no había reparado: temores y resentimientos que existían también en el seno de la clase obrera. Lo que los anarquistas prometían y no pudieron realizar era un mundo completamente terrenal, un mundo enteramente futuro en el cual desaparecerían el Estado y la Iglesia, la familia y la propiedad. Estas instituciones eran odiadas, pero también se estaba familiarizado con ellas, y el futuro de la anarquía no sólo evocaba anhelos, sino también recónditos temores llenos de fuerza elemental. En cambio el fascismo, ofrecía el pasado como refugio, un pasado que naturalmente nunca había existido. El odio contra el mundo moderno, que tan mal había tratado a España desde el Siglo de las Luces, pudo encastillarse en una Edad Media ficticia, y la identidad amenazada se aferró a las reglas institucionales del Estado autoritario.

Los teóricos anarquistas eran incapaces de comprender esos mecanismos. Su horizonte se limitaba a la próxima barricada. No comprendían la estructura interna del fascismo ni la dinámica internacional dentro de la cual éste operaba. Aunque ya desde la época de Bakunin, venían hablando de la revolución mundial y se sentían internacionalistas, observaron estupefactos e irritados como las democracias occidentales, en acuerdo tácito con Mussolini y Hitler, representaban la comedia de la no intervención. Habían leído en sus folletos acerca de la organización internacional del capital, pero no contaban con las consecuencias; ellos mismos habían sucumbido, hasta cierto punto a una mistificación nacional. Al fin y al cabo sus experiencias de lucha se habían limitado durante décadas a sus propios pueblos, a la fábrica y al barrio que conocían. La forma organizativa extremadamente descentralizada que poseían redundó con frecuencia en su beneficio; pero la pagaron a cambio de una considerable restricción de su radio de acción. Los anarquistas contemplaron desamparados las maniobras de la política soviética, que hacía tiempo había aprendido a calcular a escala mundial. El suministro de armas de la Unión Soviética a la España republicana fue en realidad muy limitado; sin embargo tuvo, en determinados momentos, una importancia decisiva. El precio político que exigían y que hubo que pagar fue astronómico. La influencia del Partido Comunista aumentó diariamente, aunque nunca había tenido arraigo en el proletario español; aparecieron comisarios y agentes soviéticos en Madrid, Valencia y Barcelona, y asumieron funciones de “consejeros” en el aparato militar y político. Stalin manipuló la revolución española como si fuera una pieza de ajedrez. La convirtió en un instrumento de la política exterior rusa. Los anarquistas se enfrentaron sobresaltados a un tipo muy especial de internacionalismo. Cuando se dieron cuenta, ya era demasiado tarde. La CNT-FAI fue arrinconada, no sólo en el plano militar, sino también político; cuando una revolución se deja desarmar ideológicamente y pasa a la defensiva, es que ha llegado el principio de su fin.
El corto verano de la anarquía, vida y muerte de Durruti.
Hans Magnus Enzensberger.